miércoles, 21 de octubre de 2009

VIAJA A TU CORAZÓN - Un cuento para pensar


Bastami era uno de los más grandes sufíes de la India. Se proponía efectuar una larga peregrinación a La Meca, cuando se encontró con un instructor espiritual que le preguntó:
-¿Por qué has de ir a La Meca?
-Para ver a Dios -repuso.
El instructor le ordenó:
-Dame ahora mismo todo el dinero que llevas contigo para el viaje.
Bastami le entregó el dinero, el instructor se lo guardó en el bolsillo, y dijo:
-Sé que habrías dado siete vueltas alrededor de la piedra sagrada. Pues bien, en lugar de eso, da ahora siete vueltas a mi alrededor.
Bastami obedeció y dio siete vueltas alrededor del instructor, quien declaró a continuación:
-Ahora sí has conseguido lo que te proponías. Ya puedes regresar a tu casa con el ánimo sereno y satisfecho, si bien antes quiero decirte algo más. Desde que La Meca fue construida, ni un solo minuto Dios ha morado allí. Pero desde que el corazón del hombre fue creado, ni un solo instante Dios ha dejado de habitar en él. Ve a tu casa y medita. ¡Viaja a tu corazón!
FIN

miércoles, 23 de septiembre de 2009

¿Para que sirve "Buscando el Diamante"?

Podríamos decir que en lo más íntimo nuestro se encuentra la llama de la Vida, y que lo sentimos como algo que emana de nuestro corazón. A pesar de que sabemos que este es uno de los órganos más nobles , es en definitiva un músculo que se dilata y contrae, nada más. Pero desde allí parece que se nos enciende ese "algo" que es muy difícil explicar con palabras, es un "Sentir único" que nos armoniza, o lo que es lo mismo nos lleva a nuestro "Centro".
En lo cotidiano, en el diario vivir se nos hace muy difícil tomar contacto con ese "Centro" y es justamente allí donde se encuentra nuestro más sagrado tesoro al que nosotros simbolizamos con un Diamante, y lo que hacemos es ayudar a redescubrirlo.
En otras palabras es reencontrarnos con lo más importante y sublime que está en nosotros y que está oculto detrás de las circunstancias, de las culpas, del miedo, del pasado y de todo lo nuestra limitada mente elabora. Por eso si "cavamos" profundamente más allá de todo esto y simplemente nos permitimos "SENTIR", nos encontraremos con el Diamante, lo que da verdadero sentido a la VIDA, lo que nos guía, nos equlibra, y nos va llevando sutilmente a la Paz interior.
Si este contacto lo hacemos consciente, nuestra existencia comenzará a ser un camino a seguir, en armonía, con autoridad propia, con claros objetivos, aprendiendo de las dificultades.... en definitiva "re-aprendiendo" a VIVIR.
Nada más y nada menos que para eso nos sirve: "Buscando el Diamante"

Carlos Grassi-Coordinador

martes, 15 de septiembre de 2009

Doce años después (Anónimo hindú)

Era un joven que había decidido seguir la vía de la evolución interior. Acudió a un maestro y le preguntó:

-Maestro, ¿qué instrucción debo seguir para hallar la verdad, para alcanzar la más alta sabiduría?

El maestro le dijo:
-He aquí, jovencito, todo lo que yo puedo decirte: todo es el Ser, la Conciencia Pura. De la misma manera que el agua se convierte en hielo, el Ser adopta todas las formas del universo. No hay nada excepto el Ser. Tú eres el Ser. Reconoce que eres el Ser y habrás alcanzado la verdad, la más alta sabiduría.

El aspirante no se sintió satisfecho. Dijo:
-¿Eso es todo? ¿No puedes decirme algo más?
-Tal es toda mi enseñanza -aseveró el maestro-. No puedo brindarte otra instrucción.

El joven se sentía muy decepcionado, pues esperaba que el maestro le hubiese facilitado una instrucción secreta y algunas técnicas muy especiales, incluso un misterioso mantra.
Pero como realmente era un buscador genuino, aunque todavía muy ignorante, se dirigió a otro maestro y le pidió instrucción mística. Este segundo maestro dijo:
-No dudaré en proporcionártela, pero antes debes servirme durante doce años. Tendrás que trabajar muy duramente en mi ashram. Por cierto, hay un trabajo ahora disponible. Se trata de recoger estiércol de búfalo.

Durante doce años, el joven trabajó en tan ingrata tarea. Por fin llegó el día en que se había cumplido el tiempo establecido por el maestro. Habían pasado doce años; doce años recogiendo estiércol de búfalo. Se dirigió al maestro y le dijo:
-Maestro, ya no soy tan joven como era. El tiempo ha transcurrido. Han pasado una docena de años. Por favor, entrégame ahora la instrucción.

El maestro sonrió. Parsimoniosa y amorosamente, colocó una de sus manos sobre el hombro del paciente discípulo, que despedía un rancio olor a estiércol. Declaró:
-Toma buena nota. Mi enseñanza es que todo es el Ser. Es el Ser el que se manifiesta en todas las formas del universo. Tú eres el Ser.

Espiritualmente maduro, al punto el discípulo comprendió la enseñanza y obtuvo iluminación. Pero cuando pasaron unos momentos y reaccionó, dijo:
-Me desconcierta, maestro, que tú me hayas dado la misma enseñanza que otro maestro que conocí hace doce años. ¿Por qué habrá sido?
-Simplemente, porque la verdad no cambia en doce años, tu actitud ante ella, sí.

domingo, 23 de agosto de 2009

Agua y emoción


Hay una analogía interesante entre el agua y las emociones.

El agua ------------------------------ Las emociones

Produce inundaciones. - - - - - - - - - - - Nos invaden y desborda.
Poner dique. - - - - - - - - - - - - - - - - - Controlarlas.
El dique debe tener una descarga. -- - - Deben estar orientadas.
Canalizarla es hacerla productiva. - - - -Orientarlas es enriquecedor.
Agua sucia. - - - - - - - - - - - - - - - - - - Emociones desarmonizadas.
Caminar sobre las aguas. - - - - - - - - - Conciencia libre de lo emocional.
Hacer agua. - - - - - - - - - - - - - - - - - Angustia.
Sed. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Espectativa.

Dr. Isidro Solórzano.

jueves, 13 de agosto de 2009

Si estamos atentos...



Mi amigo: el Avión

Cuanto he entendido de la vida al comenzar con las primeras lecciones básicas y virtuales (con simulador de vuelo), para pilotear un avión. Allí pude encontrar buenos ejemplos para entender, que en todos los ordenes de esta existencia, si estamos atentos, encontraremos el mismo mensaje: la vida tiene dos maneras de manifestarse, una tiene que ver con lo terrenal, lo de esta existencia temporal y la otra con lo sutil, con la esencia misma atemporal. El arte de "VIVIR" se basa en saber que tenemos que "estar" en las dos, comprendiendo que en una "estamos" y en la otra "somos".
Vamos al avión y comparemos. Para despegar tenemos que seguir una serie de procedimientos, verificando que todo esté en orden y comenzar a preparar la máquina para un despegue suave y tranquilo. Verificamos instrumental, movimientos de alerones, flap, timón, etc. , encendemos motor, nos comunicamos con la torre de control y pedimos autorización para rodar hasta la pista y luego autorización para salir. Luego le damos la inclinación adecuada a los flaps, damos toda la potencia al motor y a una velocidad determinada tiramos hacia atrás el "timón" (o palanca), suavemente y comenzamos a elevarnos. Este movimiento no debe ser brusco ni tirar para atrás totalmente de la palanca, sino que deberá ser suave y con un recorrido prudente de la misma que le permita al avión comenzar a elevarse sin apuntar directamente al cielo, (sin ver la tierra), lo cual nos garantiza un ascenso gradual sin sobresaltos, ya que si elevamos mucho la nariz del avión corremos peligro de entrar en un ascenso demasiado vertical que puede llegar a hacerle perder la sustentación y estaríamos en problemas. Si quisiéramos corregir e inclinar el avión directamente hacia tierra bruscamente, también podríamos estar en problemas. En otras palabras en el ascenso no debemos de perder de vista ni cielo ni tierra, para lo cual deberemos equilibrar potencia, inclinación de alerones y flaps.
En nuestra existencia, para despegar, ya sea a un nuevo proyecto, a resolver algún problema, a una decisión importante, primeramente debemos prepararnos adecuadamente en "mente y espíritu". Si "miramos nada más que el cielo" (es decir si estamos nada más que en lo espiritual), seríamos unos "volados" que nos llevaría a desconectarnos de lo cotidiano y "estaríamos en problemas". Si por el contrario, encaramos el "despegue" desde lo puramente terrenal, materialista, afectiva, e intelectual, no veríamos jamás el "cielo" y los problemas nos superarían. Es decir que aquí también no debemos de perder de vista ni cielo ni tierra.
Volvamos a mi amigo el avión. Una vez en el aire, y con el vuelo nivelado y controlado, podemos encender el "piloto automático", pero no dejaremos de estar atentos al instrumental de vuelo. Si las condiciones climáticas son buenas el instrumental nos servirá para decirnos que todo está en orden ó nos avisará cuando exista alguna complicación, pero si el clima es de tormenta y volamos entre nubes, con lluvia, vientos, rayos, ó en la oscuridad, el instrumental será lo más importante y nos tendremos que abocar directamente a ellos con una atención permanente, como así también tener comunicación con la torre de control que esté a nuestro alcance, hasta que la tormenta pase.
En la existencia, cuando ya estemos en marcha con lo encarado, si todo marcha de acuerdo a lo planeado "encenderemos el piloto automático" (dejaremos que los acontecimientos fluyan), pero estaremos atentos a "nuestro instrumental" interno. Si surgen "tormentas" (situaciones conflictivas), tendremos que prestar atención a lo que nos dicen en lo exterior, (torre de control, tierra), pero más que nunca dejarnos guiar por "nuestro instrumental interno" (lo interior, el cielo), y así equilibradamente lograremos superar las situaciones de conflicto.
Todo piloto sabe que el aterrizaje es una maniobra difícil y de riesgo, por más experiencia que se tenga, y es en esta instancia donde hay que estar conectado con lo interno (instrumental de vuelo), y lo externo (lo que nos permite nuestra vista y la comunicación con la torre de control), y aquí también para un descenso sin sobresaltos primeramente debemos pedir la autorización debida; una vez acordada, reducir potencia paulatinamente, poner alerones y flaps en adecuada posición manteniendo al avión nivelado pero descendiendo, llevando los controles con movimientos suaves, hasta que tomemos contacto con la pista. Es decir como en el despegue no perder de vista cielo ni tierra,
Una vez en tierra, nos dirigimos hasta el estacionamiento y paramos, hemos aterrizado; otra vez estamos aquí abajo, pero no podemos de dejar de "sentir", como todos aquellos que tenemos pasión por los aviones, la hermosa sensación de estar en el "cielo".
Despegamos, volamos, sabemos que tenemos que aterrizar, pero sabemos también que podemos volver a volar.
En nuestra existencia pasamos mucho tiempo "aterrizados", sin permitirnos "volar", o de lo contrario "volamos" demasiado y no "aterrizamos". Al igual que con los aviones tenemos que tener un equilibrado encuentro con tierra y cielo, respetar normas, saber comunicarnos, manejar los impulsos, saber cuando hay que "parar", todo lo cual nos ayudará a transitar nuestro pasar por este plano existencial.


-Buenos días: les habla el comandante "Real": Bienvenidos a bordo, este es el vuelo nº -"cero-infinito"- de aerolíneas "Mi Diamante" con destino final la ciudad de "Calidad de vida", tenemos buen clima y cielo despejado, ideal para volar, lo haremos a una altura de "Miles de agradecimientos". Espero que disfruten el vuelo y vuelvan a elegir nuestra aerolínea.
Muchas gracias.

-Buenos días, mi nombre es "Esperanza " y soy auxiliar de abordo, por favor tengan a bien abrocharse los cinturones que vamos a "despegar"......

martes, 7 de julio de 2009

Ni tu ni yo somos los mismos - (Cuento anónimo hindú)



El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido pero permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente.
Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
-¿No estás enfadado, señor?
-No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
-¿Por qué?
Y el Buda dijo:
-Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.

FIN

¿Dónde está el Diamante?

Podemos decir que está en lo más íntimo de nuestro corazón.
Para comprender mejor esto, podemos verlo desde el esquema de la tercer clase de “Buscando el Diamante”. Al Diamante se accede por un proceso de Interiorización, recordemos que esto es un Adviento que proviene desde nuestra misma esencia.
Según la Ley de Crecimiento que dice que todo verdadero crecimiento viene desde adentro hacia fuera.
A esto lo podemos ver en una semilla o en una galaxia. Lo que sucede en una semilla que ante la presencia de un medio, que no sea hostil, despierta un poder de crecimiento y tiene la capacidad de reproducir sus células, especializándose algunas en ser raíces para alimentarse de la tierra y otras en ser hojas para alimentarse del sol.
Como en la semilla esa fuerza Original y misteriosa está en el corazón del hombre. Se manifiesta como una necesidad de Plenitud, de amor.
Quienes pueden conectarse a la misma y aplicar esa conexión a las cosas prácticas tienen una “luz” especial, tienen una conexión con lo Vivo. Están Despiertos. Cuando nos olvidamos de la misma nos “come” la tierra, las urgencias, nos dormimos.
Recordemos que El Diamante es nuestro mejor tesoro, activémoslo.