
Dr. Solórzano en La Buena Vida
Había una vez un niño que escuchó hablar de Adviento. Le produjo una gran curiosidad porque era una palabra que nunca la había escuchado. Entonces recurrió a su hermano, que era unos años mayor, quien le dijo que no sabía, pero que tenía entendido que algo tenía que ver con
Esa noche, a la hora de la cena recurrió a sus padres y le preguntó qué significaba Adviento. Sus padres le dijeron que es el tiempo anterior a
El sábado a medio día llegaban a la casa del abuelo que era afectivo, activo y sabio; luego del almuerzo en la primera oportunidad se acercó y le dijo:
- Abuelo quisiera que me cuentes que es eso de Adviento.
El abuelo lo miró sorprendido y con alegría le dijo casi en secreto.
- Mañana bien tempranito, antes que salga el sol vamos a ir a un lugar para aprender lo que es el Adviento.
- ¿Cómo a un lugar, abuelo?.
- Ya mañana vas a ver.
El domingo a la madrugada cuando aún el sol no había salido, el abuelo lo despertó con unos golpecitos.
- Juan, Juan ya es hora, ¿quieres venir?
- Sí abuelo, ya voy.
Se levantó presuroso, el abuelo llevaba unas frutas. Ya los pájaros cantaban, la vida se iba despertando.
- Escucha, los pajaritos celebran la vida.
- ¿Pero ellos saben lo que es celebrar?
- No, pero lo viven, no necesitan saberlo… Mira aquel nido, tiene pichones que aun no saben volar, sin embargo ellos reciben alimento todos los días.
Fueron caminando hasta una loma. Y se sentaron a esperar que el sol saliera. No pasó mucho tiempo que comenzó a aparecer un disco dorado y se fue iluminando el horizonte. Entonces el abuelo dijo
- Mira Juan, eso que sucede con el sol, también sucede en tu corazón, cada día hay un empezar, un iluminar. Es lo mismo que pasa en cada nido de los pajaritos, cuando nace un pichón para los padres es un nacimiento y cuando los padres traen alimento para los pichones es una gran alegría, todo eso es Adviento. Es Adviento cuando la vida se manifiesta.
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