
- Maestro, ya cumplí con todo lo que usted me pidió y lo que nuestra religión pide en sus mandamientos. ¡No entiendo cómo la gente no cumple con las leyes y sus deberes!
- Hijo mío... qué duro de corazón eres, la vida no es sólo deber, cumplir sino saber fluir, intuir, crear y vivir la misericordia.
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