
En cada persona hay un anhelo de nido, donde buscamos un lugar de paz, felicidad; un lugar de afecto, pero mas allá de eso, de afectividad.
Afectividad es un centro amoroso a partir del cual puedo vivir las cosas dando y recibiendo amor.
El Hogar es un lugar trino donde encontramos energía masculina, femenina y el fruto de esta unión que puede ser una obra, un hijo, una creación.
El Hogar tiene ciertas cualidades que debemos cultivar
- Es un lugar donde deposito mi corazón: de confianza, donde no debe haber juicio, donde sabemos que todos estamos creciendo y que el error es también un puerta al aprendizaje.
- Es un lugar donde hay conciencia de pertenencia. Estabilidad, donde los ritos me muestran que hay vida simbólica.
- Es el lugar indicado por el corazón que allí se está bien.
- Es un lugar de descanso: Es de recuperación de fuerzas y motivaciones.
- Es un lugar donde me alimento: tanto física, como psicológica y espiritualmente.
- Es un lugar donde me siento comprendido, y respetado como persona.
- Es un lugar donde me siento escuchado y dónde sé escuchar para dar lo que mejor le hace al otro.
- Es un lugar de creatividad donde se gesta el hijo, la obra, la acción noble.
- Es un lugar donde la conciencia y el corazón se pueden abrir plenamente.
Indudablemente que en esta existencia no se da el sentido del hogar en plenitud por nuestra propia limitación. Pero si aspiramos a lo alto en el hogar se inicia un mundo mejor.
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