
El método que Tauler recomienda aquí es el de «imaginar», y que hoy la Psicología emplea como técnica del autoconocimiento: se hace ascender desde el fondo desde el subconsciente imágenes de la fantasía y se las considera. Después se puede descubrir frecuentemente cuáles son verdaderamente las raíces y los fundamentos de nuestro pensar y obrar. Con ayuda de esta técnica, según nos invita Tauler, debemos preguntarnos constantemente por los últimos motivos de nuestro obrar y si en esos quehaceres nos ponemos en el centro a nosotros o ponemos a Dios. Debemos someternos a la prueba de saber si nos quedamos atados a las cosas externas, a nuestro éxito, a nuestros papeles, a nuestra ocupación y oficio, a nuestras posesiones, a las formas de nuestra piedad o a nuestra vocación de buenos cristianos. Debemos conocer cuáles son nuestros ídolos. Y en cuanto los conozcamos debemos intentar librarnos de ellos.
Tenemos que desatarnos de todo aquello que nos sujeta para entregarnos exclusivamente a la voluntad de Dios.
Tomado de "La Mitad De La Vida Como Tarea Espiritual" de Anselm Grüm
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